
Durante el servicio del miércoles 5 de agosto, el pastor Hans compartió un mensaje basado en 1 Corintios 14:25-40, enfatizando la importancia de edificar la iglesia mediante la proclamación de la Palabra de Dios y el uso apropiado de los dones espirituales. En su mensaje, destacó que la iglesia debe ser un lugar donde las personas puedan experimentar la presencia de Dios a través de la enseñanza bíblica, la adoración y la obra del Espíritu Santo.
A lo largo del sermón, el pastor Hans explicó que la iglesia de Corinto se caracterizaba por la abundancia de dones espirituales, particularmente la profecía y el hablar en lenguas. Sin embargo, el apóstol Pablo no buscaba suprimir estas manifestaciones. Por el contrario, animó a los creyentes a ejercerlas con orden y discernimiento para que contribuyeran al crecimiento espiritual y la edificación de toda la congregación.
Respecto al papel de la mujer en la iglesia, el pastor Hans explicó que la instrucción de Pablo a las mujeres de guardar silencio se refería a una situación específica en la iglesia de Corinto y no pretendía ser una prohibición permanente para que las mujeres sirvieran en puestos de liderazgo. Desde esta perspectiva, enfatizó que el Evangelio derribó las barreras sociales de su tiempo, abriendo el camino para que tanto hombres como mujeres participaran activamente en la obra de Dios.
Para concluir, el pastor Hans recordó la exhortación final de Pablo: «Por lo tanto, hermanos míos, anímense a profetizar y no impidan hablar en lenguas. Pero todo debe hacerse de manera apropiada y ordenada» (1 Corintios 14:39-40). El mensaje animó a la iglesia a mantener un equilibrio entre la libertad del Espíritu Santo y el orden en el culto, permitiendo que los dones espirituales se ejerciten para la edificación del cuerpo de Cristo. La congregación recibió el mensaje con gratitud y se marchó fortalecida y animada en su fe.