
El 13 de septiembre de 2026, la Iglesia Presbiteriana Emmanuel de Chile celebró su servicio de dedicación en la nueva ubicación donde se establecerá la iglesia en Santiago, Chile. El servicio estuvo marcado por un ambiente de amor, gratitud y entusiasmo. Comenzó con un tiempo de oración de acción de gracias, seguido de cantos e himnos relacionados con el tema central del servicio.
El sermón fue impartido por el líder Eliseo Sotelo, quien tomó Éxodo 4:1–9 como texto bíblico principal y desarrolló el mensaje bajo el tema «El poder transformador de la salvación». A través de este pasaje, se invitó a la congregación a reflexionar sobre el poder salvador del Señor para con su pueblo y sobre cómo Dios dirige cada circunstancia para ser la figura central en la historia redentora de la salvación.
- El primer poder: El poder de la Palabra
El primer poder presentado durante el sermón fue el poder de la Palabra, vinculado también a la sabiduría que proviene de Dios. En el pasaje de Éxodo, la vara que Moisés sostenía en su mano se convirtió en serpiente y luego volvió a ser vara. Esta señal se presentó como una representación de la sabiduría celestial y de la autoridad que proviene de Dios.
El sermón estableció un contraste entre la sabiduría terrenal y la sabiduría celestial. La cultura y la sociedad ofrecen constantemente diversas ideas, formas de conocimiento y maneras de interpretar la realidad; sin embargo, el sermón enfatizó que el conocimiento de Dios está por encima de todas estas cosas. Por esta razón, quienes proclaman el evangelio están llamados a conocer profundamente las Escrituras y a aprender a utilizarlas correctamente.
El episodio de Moisés ante el faraón reforzó esta enseñanza. Los magos egipcios también hicieron que sus varas se convirtieran en serpientes, pero la serpiente que surgió de la vara de Aarón terminó devorando a las otras. El sermón presentó este suceso como una representación de la autoridad de la Palabra de Dios sobre los argumentos y el conocimiento del mundo.
De este modo, se subrayó que la predicación debe centrarse en Cristo. No se trata simplemente de hablar bien o de transmitir conocimientos personales, sino de conducir a las personas hacia Jesucristo a través de la Palabra de Dios. El mensaje identificó a Cristo como la sabiduría celestial y como la Palabra de Dios hecha carne.
- El segundo poder: El poder del amor
El segundo poder presentado fue el poder del amor. Dios instruyó a Moisés para que metiera la mano bajo su manto. Al sacarla, estaba cubierta de lepra; sin embargo, tras volver a introducirla y sacarla de nuevo, su mano había sido restaurada.
El mensaje vinculó esta señal con el poder sanador y restaurador que proviene del amor de Dios. La enseñanza no se limitó únicamente a la enfermedad física, sino que presentó la lepra como una representación de la profunda condición espiritual de la humanidad y de la necesidad de restauración presente en muchas vidas. A través de este sermón, se enfatizó que el amor de Dios tiene el poder de alcanzar a los seres humanos en su condición más vulnerable, restaurarlos y conducirlos a una nueva vida en Cristo.
- El tercer poder: El poder de la transformación
El tercer poder se presentó como el poder de la transformación y el cambio. Éxodo 4:8–9 describe una tercera señal: el agua tomada del río podía convertirse en sangre. Basándose en esta señal, el sermón abordó la capacidad de Dios para transformar la vida de las personas. Se presentó un contraste entre una vida vacía y sin sabor, representada por el agua, y una vida llena de alegría, propósito y sentido. También se estableció una conexión con el milagro realizado por Jesús en las bodas de Caná, donde el agua se convirtió en vino.
La idea central fue que Cristo no solo perdona a las personas, sino que también transforma sus vidas y les permite comenzar una nueva existencia. La sangre de Cristo se presentó como un símbolo de la salvación que transforma, restaura y renueva a las personas.
- El llamado final: Llevar estos tres poderes al mundo
Como parte de la conclusión, el sermón presentó una aplicación directa para la Iglesia y para todos aquellos que tienen la responsabilidad de servir y proclamar el evangelio. Se enfatizó que Dios ha manifestado estos tres poderes en Cristo: el poder de Su Palabra, el poder de Su amor y el poder transformador de la salvación.
Por esta razón, la Iglesia está llamada a reflejar a Dios a través de su vida, sus acciones y su servicio, permitiendo que otros conozcan el poder de Cristo y experimenten Su obra transformadora.
Tras el sermón, el pastor Hans Rivero ofició la Cena del Señor e invitó a la congregación a participar en este momento con un espíritu de santidad, comunión y amor fraternal. Este tiempo permitió a la congregación recordar la obra redentora de Cristo y fortalecer su unidad en torno a la fe.
Más tarde, durante el tiempo de compartir la gracia, algunos de los invitados expresaron su gratitud a Dios por esta nueva etapa y compartieron sus testimonios y su profundo deseo de perseverar en la Palabra de Dios.
Finalmente, toda la congregación se reunió alrededor de la mesa para compartir una comida en un ambiente de armonía, comunión y amor en Cristo. De este modo, el servicio de dedicación concluyó como un tiempo de gratitud a Dios, de comunión entre los creyentes y de un compromiso renovado de seguir viviendo y proclamando el poder transformador de la salvación.
Escrito por Eliseo Sotelo