
La adquisición de este nuevo espacio es motivo de profunda gratitud para la misión, ya que les permitirá glorificar el nombre de Dios y seguir fortaleciendo Su obra en el país. Sin embargo, este proceso no ha estado exento de dificultades, pues ha implicado enfrentar diversos obstáculos y pruebas que han animado a los miembros en Chile a profundizar su fe, crecer espiritualmente y depositar su plena confianza en Dios.
Uno de los principales desafíos fue completar algunas remodelaciones en la iglesia antes del servicio de dedicación. Los miembros asumieron esta tarea con compromiso y buena disposición, contando con solo dos días para realizar los trabajos necesarios. Esto requirió dedicar tiempo adicional, buscar recursos económicos y recortar ciertos gastos de alimentación, entre otros esfuerzos.
Aunque aún quedan detalles por completar —los cuales se abordarán a medida que se disponga de recursos económicos—, la misión reconoce con alegría que un sueño largamente anhelado ha comenzado ya a hacerse realidad.
La Misión en Chile mantiene la esperanza y la confianza de que este nuevo lugar se convertirá en un espacio de avivamiento espiritual, no solo para la ciudad de Santiago, sino también para todo el país.
Amén.
Escrito por Eliseo Sotelo