
El 26 de septiembre de 2026, la Iglesia Emanuel en Chile celebró la segunda y última jornada del retiro de septiembre, un tiempo significativo en el que los participantes continuaron recibiendo enseñanza y gracia a través de cada una de las conferencias. Durante este segundo día se presentaron las conferencias 3 y 4, ambas centradas en diferentes aspectos del Padre Nuestro y en la profunda relación entre la vida espiritual, el perdón, la prueba y la dependencia de Dios.
La tercera conferencia bíblica estuvo a cargo de Keyla Moreno y se centró en el perdón, basándose en Mateo 6:12. Durante su enseñanza, explicó que el Padre Nuestro presenta el perdón como una profunda expresión de la gracia de Dios. Así como los creyentes piden al Señor que perdone sus deudas, también están llamados a perdonar a quienes los han ofendido. A través del relato de la mujer adúltera en Juan 8, se enfatizó que nadie está libre de pecado y que el evangelio conduce más allá de la condenación, hacia el amor, la misericordia y la gracia. La enseñanza también destacó que perdonar no significa negar el daño ni ignorar lo sucedido, sino más bien dejar atrás el resentimiento y negarse a permanecer bajo el poder de la amargura, siguiendo el ejemplo de Jesucristo, quien incluso en la cruz pidió al Padre que perdonara a quienes lo crucificaban. Asimismo, se explicó que el perdón puede ser un proceso y no siempre implica la restauración inmediata de las relaciones; no obstante, representa la decisión de renunciar al odio y abrir el corazón a la sanidad y a la gracia de Dios. De este modo, quienes reconocen cuánto han recibido del Señor a través de su perdón pueden extender esa misma compasión a los demás, buscando la restauración siempre que sea posible y viviendo con un corazón libre de resentimiento.
A continuación, la cuarta conferencia bíblica fue impartida por Eliseo Sotelo y se basó en Mateo 6:13. La enseñanza se centró en la petición del Padre Nuestro: «Y no nos dejes caer en tentación, mas líbranos del mal», subrayando que Dios es quien sostiene a sus hijos, los libra del mal y los guía hacia aquello que produce vida, bendición y crecimiento espiritual. Asimismo, se explicó la diferencia entre la prueba y la tentación: mientras que una prueba permitida por Dios puede contribuir al crecimiento espiritual y fortalecer la fe, la tentación busca inducir a la persona al pecado y, en última instancia, conduce a la muerte. Por ello, el hijo de Dios está llamado a mantenerse firme y resistir la tentación mediante el poder de la Palabra de Dios y la fe en Jesucristo. La enseñanza recordó a la iglesia que la vida cristiana exige una dependencia constante del Señor, discernimiento espiritual y una confianza firme en su Palabra para permanecer en el camino de la vida y experimentar la gracia que Dios derrama sobre sus hijos.
De este modo, la segunda jornada del retiro de septiembre brindó la oportunidad de profundizar en dos enseñanzas fundamentales del Padre Nuestro: el perdón y la necesidad de mantenerse firmes frente a la tentación y el mal. Las exposiciones invitaron a la iglesia a reconocer la gracia recibida de Dios, a vivir libre de resentimientos y a depositar plena confianza en el Señor, comprendiendo que una vida de oración no consiste meramente en pedir, sino también en aprender a vivir conforme a la voluntad de Dios, caminando en fe, obediencia, perdón y dependencia de Jesucristo. Amén.