Culto dominical: «Llamados a preservar la gracia y compartir el evangelio»

Durante el culto dominical del 4 de octubre de 2026, el pastor Hans compartió un mensaje basado en el capítulo 2 de la Primera Epístola a Timoteo, destacando la relación entre el apóstol Pablo y el joven Timoteo, a quien se le confió la responsabilidad de guiar y cuidar a los demás.

En el mensaje se enfatizó que las epístolas pastorales no están dirigidas únicamente a quienes sirven en el ministerio pastoral, sino a toda la congregación y a cualquier persona que desee vivir en santidad, caminar en arrepentimiento y experimentar el poder de la gracia de Cristo. En este sentido, se recordó que pastorear y cuidar a otros no requiere necesariamente un título, sino un corazón dispuesto a enseñar, acompañar y servir.

Asimismo, se resaltó el testimonio de Pablo. Él reconoció sus propias limitaciones y su pasado; sin embargo, gracias a la gracia de Jesucristo, estuvo dispuesto a proclamar el evangelio y cumplir la misión que Dios le había encomendado. De igual manera, todo creyente ha recibido la responsabilidad de compartir el mensaje de Cristo y guiar a otros hacia Él. La iglesia comienza a edificarse en el interior a medida que Cristo se forma en la vida de cada persona, permitiendo así que su gracia sea compartida con hijos, familiares, amigos, compañeros de trabajo y aquellos que aún necesitan conocer al Señor.

El pastor Hans animó a los presentes a preservar la gracia recibida mediante una vida de oración y comunión con Jesucristo, invitándoles a preguntarse sinceramente: ¿Qué le piden al Señor y cómo viven su fe?

Como parte del culto, la congregación también participó en la Cena del Señor, recordando el sacrificio de Jesucristo y la gracia recibida a través de su obra redentora. Este momento permitió a la congregación renovar su compromiso de caminar con el Señor y valorar profundamente el significado de su sacrificio. Asimismo, el niño Ignacio Abraham Yerkcovic Toloza fue presentado ante la congregación, poniendo su vida en manos de Dios y orando por su crecimiento, protección y guía. El servicio concluyó con un llamado a ser siervos fieles, a cultivar una vida espiritual constante y a mantener un corazón agradecido, reconociendo que la gratitud fortalece la fe y que la gracia recibida de Cristo también ha sido dada para compartirla con los demás.