Culto del miércoles: «Un encuentro con Cristo lo cambia todo»

Durante el culto del miércoles 7 de octubre de 2026, la congregación se reunió para el servicio del día, comenzando con oración y adoración a Dios. A continuación, el líder Eliseo compartió una reflexión basada en Mateo 2:9-12, pasaje que describe parte de la travesía de los Magos y su encuentro con Jesús, el Mesías y el Cristo tan esperado.

El sermón destacó la importancia de contar con una guía que oriente nuestro camino. En el relato bíblico, los Magos fueron guiados por una estrella hasta el lugar donde se encontraba Jesús. A partir de esta imagen, el líder Eliseo explicó que Cristo también puede iluminar nuestras vidas de diversas maneras y conducirnos hacia un encuentro con Él.

El mensaje enfatizó que Jesús puede entrar en nuestras vidas en el momento más inesperado, pero Su presencia comienza a hacerse evidente cuando abrimos el corazón y permitimos que Su luz brille en nuestro interior. En este sentido, se subrayó que Jesucristo debe «nacer» en nuestras vidas cada día, en todo momento y en cualquier circunstancia.

La reflexión también resaltó que creer en Cristo no es meramente una decisión, sino una actitud que debe reflejarse en nuestra forma de vivir. La vida cristiana, explicó el líder, debe estar marcada por la adoración y la devoción al Señor, independientemente del lugar o las circunstancias en que nos encontremos.

Asimismo, se recordó que a lo largo de la vida enfrentaremos pruebas y momentos difíciles, pero que en toda situación debemos permanecer firmes en el Señor y seguir depositando nuestra confianza en Él. Uno de los momentos centrales del sermón fue la pregunta: «¿Qué clase de fragancia emana de tu vida? ¿Qué le estás ofreciendo al Señor?». Mediante estos interrogantes, el líder invitó a los presentes a examinar su testimonio, sus acciones y aquello que reflejan en su día a día.

Finalmente, el mensaje hizo hincapié en que permitir que Cristo nazca en nuestras vidas implica experimentar cambios profundos en nuestro interior. El llamado conclusivo fue a mantener un corazón dispuesto a seguir a Cristo y a permitir que Su luz se manifieste en cada área de nuestra vida.